jueves, 29 de septiembre de 2011

Diego Alves detiene al Chelsea (1-1)

El cancerbero consiguió evitar la derrota de su equipo con cinco intervenciones sublimes. Los chés sacan petróleo gracias a un fallo infantil de Kalou. Soldado marcó el tanto definitivo para rubricar un empate que deja buen sabor de boca en Mestalla. Al final, Mata se marchó ovacionado.
Era el encuentro esperado por la afición valencianista. Era la cita deseada. Una de las grandes potencias futbolísticas del viejo continente visitaba Mestalla y la mentalidad única del Valencia era la de plantar cara a un todopoderoso Chelsea que llegaba plagado de estrellas.

La grada respondió a un encuentro de tal calibre, sin embargo el alto precio de las entradas hizo que Mestalla presentara tres cuartos de entrada y se viera algún que otro asiento vacío.

El conjunto de Unai Emery, consciente del nivel rival y de la importancia del choque, salió algo nervioso, impreciso. Demasiadas pérdidas en campo propio que pudieron costar goles en contra que, o bien por la zaga defensiva o por errores del rival mantuvieron el empate a cero durante los primeros minutos de juego.

El técnico vasco no faltó a su cita con las novedades en el once y en esta ocasión colocó de titulares a los dos considerados laterales izquierdo con Jordi Alba de lateral y Mathieu más adelantado actuando de extremo.
 Sin embargo, los valencianistas se repusieron al empujón inicial de los de André Villas Boas e intentaron acercarse con peligro a la portería defendida por Peter Cech. El encuentro se planteaba interesante, de idas y venidas, de posesión igualada con un Éver Banega que conocía a la perfección su papel de cerebro.

El Valencia ejercía de local, llevaba el mando del encuentro y tuvo en diversas ocasiones la oportunidad de crear peligro a la portería del conjunto blue. Sin embargo, nada más que peligro y murmullo en la grada. Ocasiones aisladas por parte del conjunto blue que quería pero no podía ante un Chelsea que esperaba colocado atrás e intentaba crear peligro a la contra con un Lampard muy participativo en la salida de balón en el centro del campo inglés.

El planteamiento de Unai Emery surtía efecto, ya que los valencianistas dominaban levemente el choque y atrás no sufrían en exceso. En cambio André Villas Boas planteó un choque en el que control de la posesión sería para los valencianistas, intentando salir a la contra y encontrar a la zaga defensiva despistada.

Roberto Soldado se mostraba ausente. La posesión no llegaba claramente a sus pies y buscaba el apoyo de los compañeros retrasando su posición sobre el campo en busca de la pelota buscando por sus propios métodos crear peligro contra la portería de Cech.

Un primer tiempo en el que se repartieron el peso del juego, con periodos de dominio local y visitante, pero que no crearon serias ocasiones de peligro para ninguno de los dos porteros.

Tras el descanso ambos conjuntos mostraron sus cartas y salieron más enchufados buscando la portería rival. El Valencia seguía entrando por las bandas, mientras que el Chelsea salía con más asiduidad de su campo y de no ser por tres grandes intervenciones del meta brasileño Diego Alves los blues podrían haberse adelantado en el luminoso del coliseo valencianista.
El segundo tiempo dio una cara totalmente diferente al choque. Peligro claro en ambas porterías que hicieron que Mestalla despertara del letargo de los primeros cuarenta y cinco minutos.

Sin embargo, tanto fue el cántaro a la fuente que finalmente en el minuto 57 un balón suelto dentro del área sería rematado dentro de la red por Frank Lampard que no fallaba. Se hablaba de que el centrocampista inglés comenzaba su debacle futbolística, ya que el pasado fin de semana fue suplente en el encuentro frente al Swansea, sin embargo, llegaba la cita mágica, la Liga de Campeones y los galones mandaron. Lampard respondió la confianza de André Villas Boas con el 0-1 favorable a los de Stamford Bridge.

El resultado era negativo para los valencianistas y pronto modificaría el once sobre el terreno de juego Unai Emery introduciendo en el campo Pablo Piatti. El gol congeló cualquier síntoma de fútbol para los locales, ya que ni sobre el terreno de juego como en la grada aparecía cualquier síntoma de reacción automática.

El Valencia parecía algo tocado tras el gol y el peso del primer tiempo se vio relegado a un segundo plano. Obtenían una posesión estéril, sin resultados. Imprecisiones, errores que hicieron que los ingleses dominaran sin hacer grandes cosas el choque. Más mérito del Valencia que del Chelsea el estado del encuentro.

Los de Villas Boas mantenían nuevamente el planteamiento del primer tiempo. Bien colocados atrás, correctos entre líneas e intentando crear peligro contra la portería rival al contragolpe, ahora con el gol a favor mucho más tranquilo, más pausado el juego del Chelsea.

La afición valencianista se impacientaba al ver como su equipo no acababa de resolver las ocasiones de las que disponía y comenzaban a sonar pitidos en alguna que otra ocasión. La falta de puntería volvía a hacer acto de presencia y la figura de Roberto Soldado volvía a sobrevolar el cielo de la capital del Turia y la ya conocida Soldadodependencia.

El tramo final del encuentro fue de dominio valencianista. El resultado del primer encuentro y el gol de Lampard hacían que los locales debieran dar ese paso adelante en busca de un empate que permitiera encarar con más insistencia todavía los últimos instantes de partido.

El Chelsea no salía de su campo. Los cambios de Unai Emery en el segundo tiempo hicieron que el peso ofensivo del Valencia creciera y el peligro se instaurara fijamente contra la portería rival. Era el último empujón, era una situación contrarreloj que se vería resuelta en el minuto 86 con un gol de Roberto Soldado de penalti por unas clarísimas manos dentro del área de Kalou.

El premio había llegado. Mestalla era una caldera y nuevamente había sido el goleador, la sangre del corazón valencianista, Soldado, nuevamente al rescate. El premio del empate había llegado. La insistencia del segundo tiempo obtuvo el premio desde los once metros y hacía que los últimos cinco minutos de encuentro fueran de claro dominio valencianista.

Finalmente todo quedó en tablas y se tradujo en un punto vital para el Valencia ante el rival directo del grupo que incluso pudo hasta irse de vacío. Punto de moral, punto merecido, trabajado del Valencia que debe aparcar la máxima competición continental y centrarse en el encuentro del próximo sábado frente al Granada en la Liga BBVA.


Vía |  goal.com


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