Los rojiblancos, líderes de grupo tras una gran victoria en San Mamés con goles de Gabilondo y de Susaeta. Sissoko vio la roja.
Bielsa y la grada formalizaron su relación en el mejor momento, en el
mejor escenario y ante el mejor rival. El idilio se oficializó tres
días antes del encuentro de Anoeta y ante el Paris Saint Germain, uno de
los máximos aspirantes al título, en un partido dominado en todo
momento por el Athletic de Bilbao. Encima la grada de San Mamés disfrutó
del primer triunfo como local gracias a los goles de Gabilondo y
Susaeta. Gran partido de los laterales, Aurtenetxe e Iraola, y Muniain.
Un triunfo que sirve de terapia para encauzar la situación en Liga pero
sobre todo para dejar encarrilado el pase a la siguiente fase de la
Europa League.
Bielsa necesitaba enamorar a la afición de San Mamés lo antes posible
y hoy tenía una gran oportunidad ante el Paris Saint Germain, uno de
los aspirantes serios para alzarse con el cetro continental. Ambos
equipos tienen 'jaleo' este fin de semana en sus respetivas
competiciones domésticas, pero eso no hizo recular a Bielsa que puso
todo en liza. Se olvidó de la defensa de cinco y arropó a Javi Martínez
con Susaeta, De Marcos y Gabilondo. Sí renunció Kombouaré dejando en la
capital gala a Ménez y Gameiro.
Las primeras sensaciones del Athletic resultaron esperanzadoras.
Apuntalar el centro del campo propició mayor posesión y cordura en el
juego vizcaíno. No se rifaba el balón y el juego descargaba en las
bandas de Iraola y Aurtenetxe. Los laterales cabalgaban a sus anchas por
esa zona para terminar buscando la cabeza de Llorente. Así fue como el
Athletic de Bilbao anuló al equipo galo desde el comienzo.
Y es que los parisinos estaban ahogados. Normalmente dejan jugar al
equipo contrario para aprovechar su mejor arma, el contragolpe, pero en
los primeros minutos no conseguían ni sacar el balón de su campo por el
gran trabajo del Athletic en la presión. Y los de Bielsa no dejaron
escapar su momento y asestaron el golpe. Un golpe de libro, una jugada
espectacular firmada por tres jugadores. Llorente tiró una pared a De
Marcos y éste corrió hasta línea de fondo para poner un balón al segundo
palo donde llegó con todo Gabilondo para empalar de volea casi desde el
suelo y meter el cuero por la escuadra de Douchez.
Las bandas crucifican al PSG
El tanto de Gabilondo no envalentonó en exceso al PSG, que únicamente
pudo avisar con tímidos contragolpes. Uno de ellos lo tuvo que frenar
Iraizoz con una falta fuera del área. Nené, el más activo del equipo
francés, fue el encargado de probar fortuna pero su disparo lo despejó
el cancerbero navarro. Por surte para el Athletic, Pastore tampoco
aparecía por San Mamés y todo gracias a la buena compenetración de los
centrales. Sin embargo el Athletic lo tenía todo más claro. Matar por
los carriles. Así ejecutó a su rival cuando más duele, al filo del
descanso. Fue la misma jugada del primer gol pero desde el otro ángulo.
Aurtenetxe fue el que apareció esta vez por el carril para colgar un
centro al segundo palo y Susaeta la enganchó.
Las buenas noticias se amontonaban en La Catedral. Si el tanto de
Susaeta al filo del descanso dejó a los aficionados con una sonrisa de
oreja a oreja, el comienzo de la segunda les puso eufóricos al ver como
Bas Nijhuis expulsaba al Sissoko. El ex del Valencia enfiló los
vestuarios antes de tiempo por una entrada por detrás a Muniain.
La escusa perfecta para que Kombouaré tirara del todo la toalla y se
pusiera a pensar en el Olympique de Lyon. Guardó a Pastore y los de
Bielsa atraparon el guante con agrado y controlaron a la perfección los
tiempos del encuentro. Incluso pudieron incrementar la ventaja en el
tramo final. Inyección de moral de cara al derbi del domingo y golpe de
autoridad en Europa.
Vía | AS
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